Posted on nov 14, 2012 in | 0 comments

Esta elaborada exposición del Museo de Historia de Barcelona creada por Croquis, aborda una constante preocupación en las ciudades modernas, el agua. Con el uso combinado de impresiones en materiales textiles (Lightex) y  paneles retroiluminados de alta calidad realizados. se consigue dar un atractivo aspecto a una temática muy importante desde la configuración histórica de la ciudad.

 

La revolución del agua en Barcelona, inscrita en el cúmulo de cambios que denominamos Revolución industrial, rompió los viejos equilibrios entre el agua y la ciudad. La perspectiva histórica nos permite apreciar la profundidad y el carácter sistémico de esta discontinuidad, con fuertes implicaciones tecnológicas, económicas, sociales y culturales, que ha modificado radicalmente nuestra relación cotidiana con el agua.

En una primera fase del proceso, los nuevos requisitos se resolvieron fundamentalmente con la intensificación de la tecnología y las viejas prácticas preindustriales. En Barcelona, los retos planteados por el Eixample y la experiencia de otras grandes ciudades sentaron las bases de la transición hacia el nuevo «modelo circulatorio», en el que suministro de agua y sistema de saneamiento se equiparaban a los sistemas arterial y venoso. Era necesario un nuevo sistema de alcantarillado para evacuar las aguas distribuidas y para garantizar la eliminación de los residuos de las letrinas; asimismo, también era muy necesario un buen caudal de agua para asegurar la limpieza de dicho alcantarillado. Si el saneamiento se mantuvo como competencia municipal, la liberación de las trabas del antiguo régimen y las expectativas de crecimiento urbano propiciaron la competencia empresarial en el suministro de agua, con nuevas captaciones e innovaciones tecnológicas que incrementaban la presión y permitían una distribución mucho más capilar.
Los cambios decisivos se precipitaron a caballo de los siglos XIX y XX con el proceso de concentración empresarial y el arranque de la renovación efectiva del alcantarillado. Uno de los aspectos más novedosos y relevantes fue el proceso de incorporación del agua a las viviendas, con nuevos aparatos sanitarios y espacios de baño que modificaron profundamente las prácticas higiénicas y vehicularon una nueva cultura del cuerpo.
Pese a las prescripciones normativas que estimulaban el aumento del consumo de agua, su alto coste, las inercias de las pautas tradicionales, las marcadas diferencias sociales y las crisis prolongaron esta transición hasta principios de los años setenta. La culminación de la «conquista del agua» coincide con el final de un ciclo y con la emergencia de la problemática de los «límites del crecimiento», propia de un nuevo movimiento histórico.

Manuel Guárdia. Comisario de la exposición